Estar en Capítulo General, es levantar la mirada, alargar la visión, abrir mente y corazón"

Hablar del Capítulo General es hablar de algo que va más allá de lo que sería una gran asamblea o una reunión importante. Para nosotros, es sobre todo una llamada a una “celebración” y a “estar en actitud” de discernimiento. Algo que supone, además de intercambiar informaciones, datos, análisis e ideas, unos días de estar especialmente abiertos a la escucha y al diálogo, con todos los participantes, con Dios y con el entorno, muy atentos a lo que sucede en nuestro mundo. Se trata de encontrarse para compartir, rezar, dialogar, debatir y tomar decisiones. Seguramente es éste conjunto de encuentro, oración y trabajo, lo que lo hace un momento tan especial y particular.

Las dos expresiones que me vienen de manera más inmediata a la mente y que expresan mí vivencia de estos días, son GRATITUD y RESPETO.

Gratitud, por la riqueza que supone participar y vivir la experiencia de un Capítulo General. Son días intensos de relación, de verse e intercambiar con personas de los cinco continentes, cada uno con nuestro bagaje, sensibilidades, trayectoria, inquietudes… sin embargo con una misma misión: ser portadores de la Hospitalidad de San Juan de Dios en el mundo. Ello proporciona un tono universal y una riqueza muy particular a la Orden. Gratitud por haber conocido y poder participar en este proyecto mundial que se personaliza, encarna y concreta tomando formas y estilos diversos. Gratitud por poder contemplar como los principios de la Hospitalidad forman parte del patrimonio de la humanidad. En todos los rincones del mundo hay un espacio para la Hospitalidad.

Una de las cosas que siempre he valorado y se visualiza en estos espacios, es la capacidad de enraizar la Hospitalidad de San Juan de Dios en culturas tan diversas. Es cierto que con las globalizaciones y el “eficienticismo” a veces se cuelan tendencias que empujan a uniformar y estandarizar. Sin embargo, el ejercicio de la Hospitalidad nos lleva a personalizar, encarnar, concretar… y ello requiere formas y estilos diversos que la validan, enriquecen y la hacen particular.

Respeto, por la gran responsabilidad que comporta. Se asiste al Capítulo nombrado por los otros Hermanos, para hacer una labor que tiene después un impacto en muchas personas. Ante esta realidad me parece que solo se pueden vivir estos días con un gran respeto y delicadeza. Es una invitación a poner lo mejor de cada uno para el bien común. Estar en Capítulo General, es levantar la mirada, alargar la visión, abrir mente y corazón para que el rasgo de la inclusión esté presente en todas las decisiones. Es una gran responsabilidad y una exigencia, saber y tener presente, que no es un encuentro para los que estamos allí presentes, sino en función de toda la Orden: Hermanos, Colaboradores, Personas que asistimos y Otras que claman ser atendidas. Esta vivencia es la que nos conduce a vivirlo con un gran respeto y con delicadeza en los debates y en la toma de decisiones.

Gratitud y respeto, por todo lo que es y supone la Orden, por todas y cada una de las personas que formamos parte de ella, con opciones de vida, realidades, sensibilidades y ocupaciones distintas, pero que unidas y en comunión con la Hospitalidad de San Juan de Dios, consiguen algo grande.

Ojalá celebrar un Capítulo General haya sido y sea la oportunidad de seguir avanzando, mirando el futuro con la ilusión y la pasión que comporta nuestra vocación a repartir Hospitalidad en nombre de Dios y al estilo de nuestro fundador… la Hospitalidad que necesitamos todas las personas y especialmente quienes se encuentran, o a veces nos encontramos, en situación de enfermedad o de mayor fragilidad.