Que la  edad no sea un handicap para no actuar"

Dicen que si oyes cascos piensa en caballos y no en cebras, porque las cosas comunes pasan comúnmente (postulado de Ockham) pero actualmente y ante la pandemia del SARS-CoV-2 muchas cosas deberían de replantearse y fundamentalmente la atención a nuestros mayores. En el Hogar/ Residencia de los Hermanos Mayores de la Provincia de Aragón, en Zaragoza, también hemos sufrido la embestida del COVID-19 pero afortunadamente con un final relativamente feliz.  19 Hermanos, casi todos muy mayores (83-99), han sido los protagonistas en estas  últimas semanas.

A finales del mes de febrero uno de nuestros Hermanos (97 años y con patología oncológica activa) comenzó con elevación térmica. Según el protocolo, no reunía criterios de enfermedad de coronavirus, no había viajado a Wuhan ni había estado en contacto con nadie enfermo o al menos sintomático. Se inició tratamiento empírico con la sospecha de fiebre de origen tumoral tras descartar previamente gripe, legionella, neumococo, etc… El resto de los Hermanos no presentaba ninguna otra sintomatología ni elevación térmica. Pero a mitad del mes de marzo, volvió a presentar febrícula esta vez junto con otro Hermano (90 años y patología oncológica en fase de remisión), pruebas convencionales negativas. Algo no cuadraba.

En este momento pusimos en marcha los protocolos estándar incluido uso de mascarillas en los Hermanos, para que mantuvieran sus paseos diarios aun a sabiendas de lo difícil que resulta que un paciente con deterioro cognitivo lleve adecuadamente la mascarilla. Tras el cambio en el protocolo y normativa pudimos ya enviar las muestras de dos de los Hermanos con síntomas  y en 24h se confirmaron nuestras sospechas: PCR positivo para coronavirus en ambos.  A partir de ese momento y, ante la sospecha de un brote, iniciamos nuestro propio plan de contingencia. Había que tomar perspectiva, estudiar lo que ya se había hecho y lo que se estaba haciendo en otros sitios y sobre todo planificar cómo lo íbamos hacer nosotros.

Nos habían dejado ya cuatro Hermanos, dos confirmados como COVI-19 y otros dos como posibles casos sin confirmación. El impacto fue desolador… no encuentro palabras para decirlo, posiblemente porque no era justo un final así, sin la despedida que los cuatro se merecían.

Partíamos con 12 positivos, diferentes grados de sintomatología, pero sabiendo que si las cosas evolucionaban mal,  tendríamos que recurrir a enviarlos a otro hospital, UCI, etc…   De entrada iniciamos tratamiento empírico y de soporte  para mejorar su situación basal que ya empezaba a verse comprometida  y tras la aprobación del uso compasivo de hidroxicloroquina,  valoramos  los que la hubieran tomado en su época de misioneros y su tolerancia. Comenzamos el tratamiento en 7 de ellos, potenciado con otros fármacos, en algunos. Conseguimos que todas las pruebas y tratamientos se realizasen manteniéndolos en la Residencia,  su casa. En nuestro caso contábamos con todos los medios y recursos de nuestro Hospital, que comparte edificio con la Residencia  de Mayores.  Y después de un corto  periplo, empezaron a remitir los síntomas,  a bajar la fiebre, a respirar mejor . Cuando el Hno. Ciriaco nos dijo que se comería unos huevos fritos empezamos a creer que lo habían superado y efectivamente todas las PCR salieron  negativas y con anticuerpos protectores  (IgG). La resistencia del último asintomático a querer negativizarse,  nos puso a prueba  a todos, obligándonos a utilizar otras medidas y sobre todo mucha paciencia.

No ha sido una  cuestión de edad, de medios o de  permisos, ha sido de empeño, de cuidados cargados de cariño por parte de todos , especialmente de los que de una manera más directa han estado con ellos: Ana Rosa, Hugo, Dani, Belén, Aurea, Isaac, Antonio, Alain, Luis ... y sobretodo de  la  fortaleza  de los Hermanos, que no soy capaz de explicar en términos médicos, pero sí  de aportar  evidencia científica  de los resultados de curación obtenidos.

Solo mandar a todos un último mensaje, no dejemos a nadie  atrás y que la  edad no sea un handicap para no hacer, somos una gran familia, y en estos momentos tenemos que seguir demostrándolo.

Hospital San Juan de Dios - Zaragoza