Debemos tener conciencia de la responsabilidad social añadida que tiene nuestra tarea profesional"

Jordi Joan Fàbrega

Tras la noticia de la concesión del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2015 a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, el primer sentimiento que como colaborador  ha aflorado en mi mente ha sido sentir un gran orgullo de poder formar parte de este proyecto del que me siento totalmente partícipe tras casi 40 años de vinculación laboral y emocional.

Han sido 40 años llenos de situaciones y experiencias en las que he podido constatar ese carisma de servicio y ayuda a los más vulnerables, que poco a poco nos va calando a todos los colaboradores en nuestro día a día profesional  y se va integrando subliminalmente, casi sin darnos cuenta, en nuestra manera de hacer, de relacionarnos, de tomar decisiones…

Cuando, además, sabes que esa idiosincrasia y horizonte de valores tiene una trayectoria de casi 5 siglos te das cuenta de la envergadura del legado de San Juan de Dios,  que está plenamente consolidado y justificado dado el abanico de vulnerabilidades que, desgraciadamente, nos sigue ofreciendo la sociedad actual.

Como colaboradores tenemos que tener conciencia de esa responsabilidad social añadida que tiene nuestra tarea profesional, sea del ámbito que sea.

En este reconocimiento sólo me queda un punto de tristeza al recordar a los Hermanos y colaboradores fallecidos en su empeño de seguir ayudando en una situación tan dura y trágica como ha sido y es la epidemia de ébola que ha castigado a los países africanos. Seguramente ellos han sido el detonante que ahora ha permitido la visualización de la labor de la Orden de San Juan de Dios por todo el mundo y, seguramente, les debemos una parte muy importante de este premio.

Hospital Sant Joan de Déu Barcelona