Complicidad por encima de todo

Siempre tuvo el deseo de entrar en el cuerpo de bomberos y ahora tiene la satisfacción de haberlo conseguido. Josep asume el cuidado del equipo de su turno, su función principal es velar por la salud de sus compañeros, dentro y fuera del parque; lo que hace que se conozcan mucho y se establezcan complicidades. Cuando trabajan están juntos 24 horas, un día de cada cinco. Cuando están en el parque les hace seguimiento, les ofrece consejos de salud, los atiende cuando tienen problemas y les hace formación. Cuando están fuera vela por la seguridad de sus bomberos, colabora en los rescates y hace atención directa cuando lo requiere. Si ve que un compañero no está al cien por cien tiene autoridad, ante los superiores, de apartarlos de primera línea de acción. 

Mientras Josep va hacia el lugar de los hechos, la cabeza le funciona rápido y pretende avanzarse a lo que se puede encontrar. Después de una extraña sensación, Josep atiende la primera víctima, un hombre mayor francés que tenía fractura abierta de tibia y peroné. Después se dirige de nuevo al Punto Médico Avanzado (PMA) y allí le informan que un terrorista está en un bar y le confinan dentro de un hotel con un herido y dos Mossos. Estuvo allí dentro por espacio de 45 minutos con aquella víctima. "Tienes mucho rato para pensar, llamé a mi mujer que estaba en el pueblo y pensé, ahora y aquí como aparezcan, nos matan a todos como vengan con metralletas".

"Creo que no tuve miedo pero si que estaba preocupado... No era un servicio como los demás", explica.

"Cuando pasó, nadie, ni siquiera nosotros hicimos nada de lo que habíamos estado trabajando durante todo el año, nada de nada. La teoria es diferente de la realidad. Hicimos lo que pudimos en una situación muy complicada y salió muy bien", añade.

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