La complicidad que dura siempre

El deseo de Patricia era entrar en el cuerpo de bomberos y ahora tiene la satisfacción de haberlo conseguido. Hacía falta mucha preparación a todos los niveles para superar las pruebas, estudios y experiencia en urgencias y en el SEM. Acostumbrada a ejercer de enfermera en cuanto a estabilización y seguimiento de las personas atendidas, el cambio a bomberos supone centrarse en el rescate y dejar paso al SEM. Así pues, asume el cuidado del equipo de turno. Su función principal es velar por la salud de sus compañeros, dentro y fuera del parque de bomberos.  

Patrícia vive en directo la actuación en la Rambla sin saber el contexto general ni la causa y piensa cómo mejorar para otras situaciones. Recuerda las diferentes maletas con su material habitual de asistencia, una para RCP15, otra de oxigenoterapia, la básica... de 15 a 20 kg cada uno. Demasiado peso y poco material dentro. La primera visión que tiene de las Ramblas es el Punto Médico Avanzado (PMA) montado y el amarillo del uniforme del SEM. También cuerpos tapados y sábanas. Piensa que hay que bajar hasta un lugar donde no haya servicios de emergencias y, si hay personas en el suelo, pararse y bajar.

«Estaba poniéndole la vía a una chica cuando me giré y el médico ya no estaba. Iba con mi compañero, Cánovas, y el conductor, Fígols. Los dos me estaban ayudando y, aunque no me di cuenta, alrededor estaba lleno de policías con escopetas. En un momento Fígols me dijo -cuidado, un ojo delante y otro, detrás- . Para mi aquello era un atropello, ni siquiera pensé en más...», relata.

Después entra en una farmacia y ve a una chica en estado de shock, con varias fracturas y otra, con traumatismo craneal que preguntaba por su hijo. "La farmacéutica le decía -tranquila, tranquila que Julián está bien- porque ni siquiera se dejaba atender. Por fin le pude poner una vía. Me dejaron suero de la farmacia pero no tenían nada más, así que mi compañero salió en busca de material y algún equipo para evacuarlas pero no volvía... Cuando fuí a salir a buscarlo, un policía me dijo que me quedara, que no se podía salir...», explica.

Cuando sale de la farmacia, Patricia sigue caminando y atiende, con su saber profesional, a la gente accidentada. Ahora es un niño debajo de un quiosco. Está muerto. Lo cubre y sigue bajando. Sube a un camión dels Bombers y va hacia el Punto Médico Avanzado (PMA) pensando en seguir trabajando pero al llegar le informan que los han evacuado porque hay un tirador activo. «No dejaban entrar a nadie, por eso to estaba esperando que viniera la ambulancia o mi compañero y no podía volver porque habían cerrado la Jaula de Seguridad y nosotros estábamos por el suelo atendiendo...», explica.

«Hicimos lo que pudimos en una situación muy complicada y salió muy bien. Te desbordas tú pero después, miras desde fuera, y todo fue superbién», concluye.

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