El Capítulo es un encuentro humano y espiritual que expresa la riqueza del carisma"

Hno. José Luis Fonseca

No siempre es fácil escribir una experiencia que tiene tantas variables y matices como es el acontecimiento de la celebración de un Capítulo General de la Orden que se celebra cada seis años.

Es un acontecimiento que al ritmo que va la vida hoy en día, pareciera que siempre vamos por detrás de lo que acontece, aunque lo nuestro no sea una novedad tecnológica o sociológica sino espiritual. Pero para ello, lo espiritual, también se requiere una forma de presentación y plasmación que sea significativa para las personas de esta cultura y esta sociedad y no es fácil.

Sí tengo que decir que si algo hay sustancial en un acontecimiento de esta envergadura es la unidad en su pluralidad. Aquí si acontece algo que humanamente parece muy difícil y es construir la unidad en la diversidad. Pero sí que es verdad que en este acontecimiento ocurre algo que está en la esencia de él mismo, y es que lo que nos une, la vocación de seguimiento a Jesús de Nazaret por medio del carisma de la Hospitalidad según el estilo de San Juan de Dios, es mucho más fuerte que la diversidad de culturas y lenguas que nos separan.

La experiencia es de un encuentro humano y sobre todo espiritual que expresa la riqueza que el carisma, con la creatividad de Hermanos y colaboradores, vamos impulsando con la adaptación de los modos de proceder y las formas de practicar la Hospitalidad en todo el mundo según las necesidades y culturas de cada uno de los lugares.

Hay una posibilidad de ver la botella llena de energía en medio de la debilidad pues hay tanto empeño y buena voluntad de querer hacer lo que Dios espera de nosotros y cumplir el sueño que Él tiene sobre la Orden que se olvida por algunos momentos la debilidad en que estamos envueltos, y pasamos a soñar en grande.

Ya va bien que seamos capaces llenos de esperanza y audacia de mirar en largo, aunque luego las expectativas en la prosa del día a día queden aminoradas. Pero confiados en Él y viendo cómo se llenan de ilusión Hermanos de otras partes del mundo dónde las dificultades de todo tipo para ejercer la Hospitalidad son tan grandes creo que no nos queda más que llenarnos de compromiso por hacer las cosas mejor y luchar con todas las fuerzas para construir un mundo más humano y más hospitalario porque seguramente por esa vía cumplimos con nuestra obligación de hacer un mundo más justo y con menos sufrimiento. Y como las fuerzas son pocas ya nos ha pedido en la audiencia de su Santidad el Papa Francisco que seamos capaces de crear redes de solidaridad para todo el mundo y en todas las partes del universo.

Deseo que esta llama que se enciende y arde con la vivencia de la fraternidad en la diversidad no se apague sino que continúe en la vida de cada uno de los Hermanos y colaboradores que hemos tenido la gracia de la participación en el Capítulo General y que sepamos trasmitirla en nuestro entorno de compromisos y responsabilidades.