"Cada día es una aventura y una apuesta por hacer bien nuestra labor"

¿En qué momento de tu vida decides que quieres dedicarte a la psicología?

Durante secundaria me doy cuenta de que me atrae la mente, la filosofía, el por qué las personas se comportan como lo hacen, siento curiosidad por las diferencias y por las psicopatologías.
Recuerdo como me intrigaban las películas de hospitales psiquiátricos, los traumas, incluso las de Alfred Hitchcock, en las que casi siempre había tramas perturbadoras con temas de psicoanálisis.

¿Pensaste en algún momento de la carrera o al finalizarla que trabajarías con personas en riesgo de exclusión social?

No, de hecho me apasionaba la clínica y la psicología social, pero nunca pensé en este campo. 

¿Cómo y cuándo comenzaste a trabajar en Jesús Abandonado?

Pues fue un poco una propuesta de varias psicólogas voluntarias que nos encontrábamos con gana de ayudar en un momento de crisis en el que los más afectados serían los más desfavorecidos.
 
La necesidad de atender a este grupo de personas era en parte evidente, pues muchos de ellos padecían enfermedad mental, adicciones, o simplemente el hecho de encontrarse en una situación anormal a lo que había sido su vida anteriormente.
 
Creamos un servicio de atención psicológica y me contrataron por unas horas.

¿Conocías la Fundación, la labor que desarrolla?

La Fundación Jesús Abandonado se conoce en toda la región. Como centro de acogida, comedor social, etc…, pero no conocía la labor tan inmensa y profunda que se realiza con las personas sin hogar.
 
Fue una vez que empecé como voluntaria cuando realmente descubrí todo lo que desde aquí se hace y eso me impulsó todavía más a querer echar una mano desde mis competencias. Una vez dentro de la organización, puedo decir que es un honor ser parte de este equipo tan competente.

¿Y la Orden San Juan de Dios?

Sinceramente, solo de oídas. Y es aún mayor la sorpresa de lo que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios realiza en todo el mundo. 

¿Cómo se enfoca el trabajo psicológico con personas en riesgo de exclusión?

Pues desde la humildad, siendo conscientes de que el primer reto y objetivo es dignificar a la persona, puesto que a veces ha perdido su autoestima por el camino.
 
Desde la escucha activa, aunque suene a tópico. Acompañando a la persona en su toma de decisiones, a veces concienciando de la enfermedad y por tanto creando adherencia a su tratamiento, y otras veces, profundizando en terapias más laboriosas. Todo depende de la persona y sus necesidades.

¿Y desde el carisma de la Orden Hospitalaria?

Lo cierto es que se hace presente en cada intervención.
 
Los valores son nuestro marco de referencia, y su argumentación el motor para que cada día realicemos el trabajo con unas expectativas realistas y positivas.

¿Qué destacarías de tu trabajo diario?

Trabajamos con personas y eso es poco predecible. Cada día es una aventura y una apuesta por hacerlo bien.

¿Qué te aporta personalmente trabajar en una Fundación como Jesús Abandonado?

Muchas cosas. Lo primero es que me ha despertado una conciencia social más completa y real, ajustada al tiempo en el que vivimos. He descubierto la solidaridad entre las personas.
 
Me ha hecho cambiar la visión prejuiciosa que tenemos, casi todos, de “las personas de calle”. Creer en el cambio. En que somos vulnerables.
 
Por supuesto me hace valorar lo material y lo inmaterial, como la familia, los amigos, pertenecer a un grupo. La importancia real de cada elemento que conforma la vida.
 
Y que somos únicos y valiosos en el entramado de la vida.

¿Qué representa para ti?

Valores y hechos. Quiero decir, que creemos que nuestros valores marcan nuestra forma de enfrentarnos al mundo y responder a distintas situaciones, y a veces entran en conflicto con los hechos por la dificultad de poder llevarlos a cabo. Aquí se tiene la oportunidad de darles forma.
 
Trabajar en una organización que mantiene unos valores e ideales que comparto, hace que me resulte más fácil. Me siento integrada en mi organización, creo en lo que hago y me siento orgullosa de cara a la sociedad. 

¿Alguna experiencia que quieras destacar: que recuerdes con más cariño, la que más te ha impresionado…?

Más que experiencias, contaré un hecho que diferencia bastante la realidad de la psicología clínica dentro de la Fundación y fuera, con personas que tienen su estructura familiar, social, laboral, etc, más estable. Y es el tipo de vínculo que se crea.
 
Puesto que somos mamíferos sociales, necesitamos pertenecer al grupo, que nos valoren, quieran, etc. Y eso se nota cuando están deseando verte para contarte cualquier pequeño objetivo conseguido en su proyecto de vida, en el que te hacen partícipe. Te expresan su angustia y dolor así como su alegría al ser comprendidos y animados a seguir en una vida, que a veces no es desde luego la más fácil (sin trabajo, sin familia o lejos de ella, con adicciones que le han llevado a perder el control de todo, etc…).

¿Quieres añadir algo más?

Quisiera agradecer, ya que tengo la oportunidad, el formar parte de este equipo tan fantástico de profesionales y voluntarios, quienes atienden a las personas desde la más sincera  gratuidad. Todos ellos me han enseñado a que un simple gesto puede hacer sentir a alguien que vale la pena, que no está solo, y recibe esperanza, aún sin saberlo. 

Paloma Montosa