«Buscamos una solidaridad surgida del corazón y guiada por la razón»

Durante mucho tiempo, la gente de San Juan de Dios hemos estado pensando y repensando con el objetivo de hallar una solidaridad institucional y corporativa, es decir, un Modelo de Solidaridad que moldee una solidaridad organizada, planificada y coherente. Este proceso interno de diálogo y reflexión (gestado durante la preparación del Congreso) se ha manifestado, también, en su puesta en práctica: el resultado no ha sido un congreso organizado y planificado, sino un congreso bien organizado y bien planificado, tanto en un sentido técnico u operativo como de contenidos.

A lo largo de estos días hemos pensado y tratado sobre la cooperación internacional, el voluntariado, la sensibilización, la captación de recursos, la participación, la ocupación y el hogar, y siempre desde una perspectiva solidaria. Como bien recuerda su etimología (solidus, sólido: compacto, integral), el objetivo de tratar todas estas temáticas ha sido constatar que sus mínimos comunes denominadores se llaman “solidaridad” y “Hospitalidad”. Todos los asistentes han participado en el Congreso y han sido parte de él. Y solamente se es participante si se es parte de algo más grande: o de un todo o de un todos. El congreso ha servido para pensar la solidaridad y, también, para cohesionar sus asistentes buscando una solidez interna en San Juan de Dios.

A pesar de que el congreso haya finalizado, no debe ocurrir lo mismo con la reflexión en torno a la solidaridad: es preciso continuar pensándola y organizándola, puesto que siempre habrá nuevas maneras de practicarla y entenderla. Lo que sí hemos constatado es que buscamos una solidaridad surgida del corazón y guiada por la razón, es decir, una solidaridad sincera, auténtica y con carisma, y una solidaridad que avance marcando prioridades, solventando problemáticas y adaptándose a los nuevos retos.