El ámbito social es donde me siento cómodo, es un lugar privilegiado para la Hospitalidad"

Siempre involucrado en el ámbito social, ha vivido su vocación de un modo especial. Ha procurado darle a esta disposición mucho contenido y mucha experiencia de Dios y de Juan de Dios desde la vivencia de la Hospitalidad. Ha servido a la Orden desde el lugar más sencillo al más comprometido, intentando colaborar siempre, todo lo mejor, para el bien de la Orden desde nuestra Provincia.

¿Qué te llevó a ser Hermano de San Juan de Dios?
La verdad es que siempre que me lanzan esta pregunta me hace pensar, porque, en realidad yo llegué a la Orden Hospitalaria casi sin darme cuenta, pues cuando sentí la llamada, tenía claro que era para el servicio a las personas que más lo necesitaran por su situación de pobreza, enfermedad, vulnerabilidad, desamor…., pero no tenía ni idea desde donde  lo iba a  llevar a cabo. Yo ni siquiera conocía a los Hermanos de San Juan de Dios. Recuerdo que, en aquel entonces, estaba muy presente en la sociedad la figura de la Madre Teresa de Calcuta y la labor que realizaban las Misioneras y los Misioneros de la Caridad. A ellos me dirigí  para saber cuál era su misión y su carisma. Realmente, en lo poco que les pude conocer, valoré su entrega incondicional, su estilo de vida sencillo, su hospitalidad…, pero algo en mi interior me decía que no había ido al sitio adecuado. En aquel tiempo yo trabajaba en el hospital de salud mental de Murcia, allí estaban las Hijas de la Caridad y fue Sor Modesta (que aún vive y está aquí en Murcia), que me habló de los Hermanos de San Juan de Dios y me orientó a Granada con mucha insistencia, por cierto, porque le parecía que era el sitio adecuado. Recuerdo que llamé por teléfono me pusieron con un Hermano que no me acuerdo de su nombre y le expliqué el motivo de mi llamada. El Hermano me dijo que tenía que llamar a “San Baudilio” porque  Murcia era de otra provincia. Yo no entendí nada pero así lo hice. Me atendieron muy bien, me invitaron a conocer a los Hermanos que estaban en Sant Vicenç de Raspeig (Alicante), donde me invitaron a alguna convivencia vocacional, algún otro encuentro, y yo fui experimentando como una atracción interesante que me motivaba, vi mucha vida, mucha coherencia, sentí que allí podía ser yo sin pedir permiso y empecé a experimentar la Hospitalidad como algo mágico y no lo dudé, sentí que era el sitio donde el Señor me llamaba, donde yo podía responder, donde mi vida tenía “que girar” y donde podía vivir eso que vislumbraba como algo mágico, la Hospitalidad. Así llegué a ser Hermano de San Juan de Dios y aquí estoy. Yo siempre digo que es porque Dios quiso que me topara de frente con la Orden Hospitalaria sin conocerla de nada.

¿Cómo fueron tus inicios en la Orden?
Recuerdo con mucho cariño mis inicios en la Orden, y sobre todo tengo un recuerdo muy especial del tiempo de postulantado porque fue muy importante para mí, por lo que supuso de conocimiento y de interiorización de la Orden y, sobre todo, de la espiritualidad. Me pareció descubrir “mi lugar en el mundo”, después se fue afianzando en el tiempo. Y fue muy especial también vivir en aquella pequeña comunidad en un piso de la c/ Santa Teresa del barrio de Marianao en Sant Boi, yo diría que en aquel momento fue acercar el espíritu de San Juan de Dios a la gente sencilla en la realidad de su vida cotidiana, me marco mucho y aún hoy.

De Sant Boi al noviciado en Madrid. En la Fundación Instituto San José también una experiencia que me ayudó mucho, pero claro en este periodo de formación se manejan otras claves en el estilo de vida y en la formación. Al acabar el noviciado fui a Barcelona, al albergue que estaba entonces en la c/ Cardenal Casañas, que decir, pues que el tiempo que estuve allí fue muy especial, tanto en la vida común como en la misión. Fue un tiempo bonito, también para el crecimiento personal y para consolidar mi vocación, fueron años de una vivencia muy especial de la Hospitalidad yo siempre digo que fue, “en su máxima expresión”, en ese tiempo (porque no encuentro palabras para expresarlo de otra manera). Estábamos inmersos todos los que éramos, entre mucha gente con muchas situaciones complicadas y entre  realidades sociales  complicadas que afectaban a muchas personas vulnerables. Fue una experiencia de vida y de Hospitalidad o de vida hospitalaria como le queramos llamar que nunca se me borrará.

En ocasiones cuando hablamos del tema de la vida de los Hermanos y la misión, de dónde y cómo queremos estar, de cómo nos podríamos redefinirnos en este momento concreto de nuestra historia, siempre pienso que quizá tendríamos que mirar un poco a esos años pasados y recuperar algunas cosas que para este momento serían interesantes.

Así fueron mis inicios en la Orden, muy especiales, de mucho contenido y de mucha experiencia de Dios y de Juan de Dios desde la vivencia de la Hospitalidad.  

¿Qué te mueve a encaminar tus pasos hacia el ámbito social?
La verdad es que siempre ha habido en mí  una tendencia natural hacía el campo de lo social en toda su amplitud. Es una realidad donde siempre me he sentido cómodo, además  es un “lugar privilegiado para la Hospitalidad” donde confluye en toda su esencia el mensaje de Jesús de Nazaret. Me refiero al que nos va trasmitiendo desde la sencillez de su nacimiento, las circunstancias complicadas que sucedieron en su vida, el infortunio de su muerte y la experiencia de la resurrección. Pues Dios lo hizo vulnerable como vulnerables son todas las personas que en nuestra sociedad se encuentras desprotegidas, con carencias o sufren las consecuencias de las injusticias y de los desmanes de los pudientes y de los poderosos. Además de esto, para mí también es una cuestión de compromiso personal, yo creo que hemos de hacer nuestras y luchar por las causas que merecen la pena, es cuestión de coherencia, pues lo que pensamos, decimos y defendemos ha de ser coincidente para que la vida tenga sentido.

Son todas estas cosas las que me mueven a situarme en el entorno de lo social, pero lo importante es que estemos donde estemos y sea cual sea nuestro ámbito de misión y de compromiso podamos contribuir a que las personas, sobre todo las más vulnerables por su situación social, su enfermedad o sus circunstancias personales puedan ser atendidas, acompañadas, puedan encontrar unas manos que les cuiden y que entre todos podamos contribuir a través de la tarea que cada uno realizamos y  del  compromiso que adquirimos para que nuestro mundo sea mejor y más amable, sobre todo para los más desprotegidos, y menos agresivo para todos.

Cuéntanos  tu experiencia en el gobierno de la Provincia
Yo siempre he estado disponible para lo que los superiores me han pedido, intentando colaborar siempre, dando de mi todo lo mejor, para el bien de la Orden desde nuestra Provincia, porque he tenido siempre muy claro el lugar específico que ocupa nuestra institución en el mundo, no sólo por lo que aporta en servicios, sino también a nivel espiritual y moral. Aunque de todos modos, unas veces lo he hecho bien y otras no tan bien, pero siempre anteponiendo la Orden como valor esencial a mí mismo.

Entiendo la tarea de gobierno desde cualquier nivel como un servicio y así lo he vivido cuando he tenido alguna responsabilidad como director de algunos de los centros de acogida; el trienio en el Consejo Provincial; desde la función de Superior, la verdad que sin aferrarme nunca a nada. Para mí es una experiencia de servicio donde tengo la oportunidad, de manera activa en la institución a la que pertenezco, que quiero y que me interesa que siga adelante activa y viva, a la vez que es una oportunidad de velar desde una perspectiva distinta para que la Hospitalidad que nos legó San Juan de Dios siga siendo nuestro centro. También creo que el gobierno ha de ser colegiado y participativo, donde todos de alguna manera podamos colaborar. Además tengo muy claro que estoy llamado en la Iglesia y en la Orden a una vocación de servicio y el servicio implica muchas cosas, incluso algunas que pueden no gustarnos demasiado. Es en esta dimensión de servicio y colaboración por dónde anda mi experiencia a este nivel.

Fundación Jesús Abandonado - Murcia