"Ahora que tengo lo que tengo, quiero seguir adelante con mi vida"

Perdí mi trabajo en el año 2000 a causa de una adicción que ya he superado. Hasta que entré a formar parte del programa Primer la Llar, hace 15 meses, llevaba más de cinco años viviendo en la calle.

Durante este tiempo combinada mis estancias en un albergue de primera acogida de la Zona Franca con la vida en la calle. Me sentí muy bien atendido por los profesionales del albergue. Aun así, no acababa de estar cómodo en el centro y no podía permanecer más tiempo del reglamentario. Había que cumplir una serie de normas como la de levantarse a una hora, comer cuando toca…

Todo eso cambió el día que me dijeron que, si aceptaba, formaría parte de este proyecto. Hasta que no llegamos al piso no me lo creí: de la noche a la mañana pasé de vivir en la calle a disponer de una vivienda propia y estable, en la que no habrían normas ni condiciones. Me sentí como si me hubiera tocado la lotería.

Durante el primer mes me levantaba desorientado, pensando que todavía estaba en el albergue. Pero con la ayuda equipo de profesionales que me acompaña en todo momento, me fui haciendo a la idea de que este era mi nuevo hogar.

A día de hoy y gracias a ellos tengo todo lo que necesito: vivo en un piso propio, en un barrio que me encanta; he conseguido tramitar la tarjeta solidaria que me permite comprar alimentos y productos de primera necesidad; estoy en espera de percibir el PIRMI, que me proporcionará un ingreso fijo económico; dispongo de tarjeta sanitaria… No puedo pedir más.

Pactamos un día de visita a la semana para vernos, pero dispongo de un teléfono de urgencias 24h. Siempre que vienen me preguntan si necesito ayuda. No me exigen ni me imponen nada, todo es consensuado. Entre nosotros se ha creado un vínculo de confianza, incluso de amistad. Me gustaría acabar diciendo que durante el tiempo que estuve en la calle no tenía voluntad de vivir. Ahora que tengo lo que tengo, quiero seguir adelante con mi vida.