El cuidado de la dimensión espiritual. Un diálogo entre disciplinas.

Revista IN nº 272-273 (2020)
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Dialogar siempre es un reto, sobre todo cuando una de las partes abarca la casi totalidad del espacio dialogal.

En este tiempo de crisis por el COVID-19 se ha puesto de manifiesto algo que ya venimos viendo a lo largo de los años, la predominancia de la visión biologicista en nuestra modelo de salud occidental y que de algún modo atañe también a los centros de San Juan de Dios. Vivimos en una sociedad altamente materialista y economicista donde las cuestiones del Espíritu se han dejado y siguen dejándose para el ámbito privado. No es de extrañar, pues, que ante una crisis sanitaria pública la cuestión del cuidado del Espíritu haya quedado relegada al lugar que se le ha venido adjudicando socialmente, y que en estos momentos de crisis ha quedado reducida al ámbito familiar y personal.

¿Cómo hemos ido resolviendo esta cuestión en nuestros centros de San Juan de Dios en los que sí que existe una mirada más amplia del modelo de salud y que incluye el cuidado de la dimensión espiritual humana, tan valorado a lo largo de la tradición de la Orden Hospitalaria? Durante esta crisis, y ante las resoluciones tomadas por las direcciones de los centros sanitarios y sociales, nuestros SAER se han ido recolocando en diálogo con los otros profesionales intentando responder a las cuestiones de sentido y sufrimiento que el momento planteaba. En la mayoría de nuestros centros hemos seguido estando presentes organizando nuestras acciones en coordinación con las direcciones de las que dependemos y colaborando en los proyectos humanizadores que se han ido llevando a cabo en este periodo, reforzando así, con nuestra presencia, el modelo integral que deseamos.

Es importante anotar también que, ante las limitaciones presenciales preventivas de muchas de las unidades, el acompañamiento espiritual telemático ha tomado mayor relevancia y hemos podido seguir ofreciendo una presencia de calidad, a pesar de la distancia, enraizada en la capacidad de comunión que tenemos los seres humanos.

El COVID-19 ha puesto a nuestra sociedad y a cada uno de nosotros ante la fragilidad de nuestra existencia.  Y ha puesto de relieve nuestros modelos de cuidar. Creemos que es importante que no perdamos de vista, movidos por las presiones externas, nuestro modelo integral juandediano, y que sigamos manteniendo nuestra mesa de dialogo entre disciplinas abierta al cuidado de la dimensión espiritual.