Un compromiso con las realidades más vulnerables

Revista IN, nº 250 (2016)
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Nace el proyecto “Espai de Família” que complementa Es Convent, una iniciativa que trata de dar respuesta a un colectivo de mamás que necesitan y reclaman apoyo para compartir experiencias de maternidad y crianza.

“Se llama Edith, su mirada serena se enmarca en el negro de un rímel demasiado grueso y corrido, su rostro castigado delata su madurez. Le acompaña Alejandro, apenas días de vida, sano y tranquilo, pero frágil, muy frágil. Les observo sin ellos saberlo. La luz del sol acaricia sus cuerpos. El color de las rosas del claustro inunda mis retinas pero me invade un sentimiento de absoluta vulnerabilidad. Veo en ellos la imagen de la exclusión social más severa, la más cruel. Y percibo un halo de inmensa soledad”. Edith sobrepasa los 40 y arrastra un pasado marcado por la pérdida y el sufrimiento. Alejandro aún no lo sabe pero tiene tres hermanos lejos, muy lejos. Ella es una luchadora, una superviviente. Alejandro también lo es. Ella vive al día, no habla del pasado, pero asegura sentirse protegida y tranquila, acogida.

Desde la Fundación Sant Joan de Déu de Mallorca trabajamos para contribuir a cambiar realidades que no nos gustan, y la historia de esta familia monoparental -madre sola que hace frente a todas las responsabilidades familiares- no es aislada. La monoparentalidad es eminentemente femenina. Por una cuestión de vínculos afectivos son las madres quienes casi siempre permanecen. Un 82% de los hogares españoles monoparentales están encabezados por mujeres. En los últimos años se ha producido un aumento considerable en esta tipología de familia, que además está sometida a un mayor riesgo de exclusión social. La tasa de pobreza en los niños que viven en estos hogares es del 54%, según informe de Save the Children, que denuncia que las tasas más altas de pobreza infantil se dan en este tipo de hogares. Ser madre no es tarea fácil. Y serlo sin quererlo -o queriendo, porque no somos nadie para juzgar a otros-, sin tener trabajo, ni apoyo familiar ni social, en un país extraño o propio -pero igualmente ajeno- y sin un techo bajo el que vivir, supone un gran reto, un camino escarpado que puede desembocar en un precipicio si no cuentas con el apoyo necesario o no eres capaz de pedir ayuda.

La Fundación nace con el espíritu de acompañar situaciones vitales como las de Edith y Alejandro, desde el respeto y la comprensión, desde la Hospitalidad entendida como acogida y compromiso con los más vulnerables, desde la compasión vivenciada, no como lástima, sino como energía y pasión para colaborar con quienes más lo necesitan. En el poco más de un año de existencia de la Fundación han pasado por Es Convent otras Ediths que han luchado con esa fuerza que solo nace de las entrañas de una madre que se sabe imprescindible para la supervivencia de su hijo, y otros Alejandros a los que hemos visto reír, dar sus primeros pasos y pronunciar sus primeras palabras, porque eso es crecer. Crecer al margen del drama adulto que les rodea. Los niños son sin saberlo los que más sufren las consecuencias de estas situaciones porque ellos son, sin duda, los más vulnerables. La infancia lo es. Simboliza ese momento vital en el que todas las oportunidades están abiertas, en el que la intervención puede transformar la realidad y prevenir riesgos futuros. Es prioritario proteger la edad sagrada. Desde esta realidad nace un proyecto que complementa Es Convent. Lo llamamos “Espai de Família”. Es algo innovador y un tanto idealista, porque trata de difuminar la delgada línea roja que separa la inclusión de la exclusión social. Tratando de aproximar la sociedad más “normalizada”, o con más oportunidades, al centro en el que residen de manera temporal familias en riesgo de exclusión social, de las que aproximadamente un 80% son madres solas. Esta iniciativa trata de dar respuesta a un colectivo de mamás que se constituyen en comunidad virtual porque necesitan y reclaman apoyo para compartir experiencias de maternidad y crianza, y no encuentran espacios físicos para ello, y además muy poca sensibilidad social para entenderlo.

En Es Convent han encontrado su espacio de acogida, un lugar donde compartir sabiduría, experiencia, inquietudes, temores, dudas, juegos y muchas risas. Dos veces por semana se reúnen acompañadas por sus hijos y se encuentran con las otras madres, las de la red virtual (Facebook) y las de nuestra realidad en riesgo. Son madres que crean red, que comparten conocimientos y personas comprometidas con el mundo que les rodea, porque desde su experiencia de crianza pretenden sentar las bases de una educación con valores. Valores que impregnaran la sociedad futura, porque sus hijos y los hijos de nuestras Ediths son el futuro. Deseamos convertir Es Convent en un recurso sociocomunitario, un espacio para compartir e integrar realidades sociales diversas. ¿Podremos aportar nuestro granito de arena para contribuir a integrar maternidad en riesgo de exclusión y maternidad sin riesgo? ¿Podremos contribuir a cambiar la mirada hacia Edith? Vamos a intentarlo, porque donde ahora existe riesgo tal vez más adelante no lo haya, y porque donde ahora no lo hay podría llegar a haberlo. La vida nos sorprende. Vamos sembrando.

Fundació Sant Joan de Déu Serveis Socials Mallorca