Acceso democrático a la información y al conocimiento: de las bibliotecas a Google

Revista IN, n. 239
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Hoy en día se habla de que vivimos en una sociedad de la información y del conocimiento pero ¿cómo hemos llegado a ello? Parte importante de esta situación en un inicio la debemos al papel ejercido por las bibliotecas a lo largo de su historia y en las últimas décadas al desarrollo y evolución de Internet y las tecnologías de la información y la comunicación.

Si miramos retrospectivamente y recordamos algunas bibliotecas famosas vemos que su aportación al conocimiento principalmente era en base a la custodia de documentos (tablillas de arcilla, papi- ros, pergaminos, libros, etc) y su divulgación estaba dirigida a colectivos privilegiados de la época.

Bibliotecas como la de Alejandría (Egipto) o Pérgamo (Turquía) custodia- ron grandes cantidades de documentos y sólo eran de acceso a eruditos en la antigüedad. En la edad media las bibliotecas de monasterios en Occidente o de mezquitas y madrasas en Oriente eran centros de custodia y de copia de obras al servicio de la religión y en algunos casos de la enseñanza.

Más tarde durante la edad moderna en 1440 la imprenta de Guttemberg permitió la edición y difusión de múltiples ejemplares de libros y aparecen las bibliotecas ligadas a la realeza y a las universidades. Pero fue en el siglo XIX cuando podemos decir que nacen las bibliotecas públicas y el acceso al conocimiento por parte de la población en general.

La información es un bien social y un derecho público. Hablamos de democratización en el acceso a la información y al conocimiento ligado a las bibliotecas porque ponen a disposición de cualquier persona contenidos de todos los ámbitos del conocimiento, haciendo que todos tengamos las mismas oportunidades de acceder a la cultura y al saber, y por lo tanto facilitando la inclusión de los colectivos más vulnerables a la sociedad.

Las Directrices de la IFLA/UNESCO con respecto a las bibliotecas públicas dicen “la biblioteca pública como una fuerza viva para la educación, la cultura y la información y como un agente esencial para el fomento de la paz y del bienestar espiritual [...]. Un centro local que facilita a sus usuarios todas las clases de conocimiento e información.”

Con el mayor acceso a internet y a la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, la democratización del acceso a la información y al conocimiento se ha incrementado y globalizado de manera exponencial.

Si ir a la biblioteca era una acción física a realizar para acceder a fuentes de conocimiento, Internet y Google nos han permitido tener en cualquier momento y lugar una puerta abierta a un inmenso universo de datos, información y contenidos. ¿Quiénes de las generaciones actuales o de las generaciones que se educaron con enciclopedias y bibliotecas no buscan en Google una información antes que acudir a un libro, una revista o a una biblioteca?

No obstante y a raíz de esta situación se nos plantean diferentes retos:

  • el importante esfuerzo en la selección de la cada vez mayor información disponible.
  • la educación y preparación de la sociedad para saber distinguir entre conocimientos ables y no ables.
  • las dificultades de este acceso democrático al conocimiento en los países más empobrecidos.

Finalmente se plantea una interesante reflexión: ahora acceder al conocimiento es más fácil que nunca pero ¿realmente tenemos ahora más conocimiento?

Revista IN, n. 239. Septiembre / octubre de 2014

Fundació Sant Joan de Déu per a la recerca