Pascua del Enfermo 2017

21/05/2017

La Jornada Mundial del Enfermo es una ocasión importante para la Iglesia universal para difundir y comentar el mensaje del Papa y para que en cada parroquia se ore, se tengan las catequesis adecuadas y se celebren los sacramentos de la Eucaristía y Unción de enfermos. Muchos médicos, enfermeras, voluntarios y enfermos tomaran parte en dicha celebración.

La Iglesia española celebra la Pascua del Enfermo como reflexión de la Jornada Mundial del Enfermo que se celebra el 11 de febrero y que este año tiene como tema de fondo el siguiente: “Pastoral de la salud y ecología integral. Cuidar la tierra, cuidar personas”

Tomando como marco la carta encíclica ‘Laudato Si’, la Conferencia Episcopal ha querido acercarse con una mirada integral a nuestra realidad social, a la situación medioambiental y a los retos que hoy presenta el cuidado de nuestra casa común y de quienes vivimos en ella. La contaminación, la desertización, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua potable, la sobreexplotación de recursos naturales está agrandando la brecha de la desigualdad, el aumento de los migrantes que huyen de la degradación ambiental, y ello genera enfermedad, pobreza y exclusión, negando la dignidad y la salud a muchas personas de nuestro planeta.

Desde la convicción de que “en el mundo todo está conectado” (LS 16), no se puede entender la naturaleza como algo separado de nosotros, o como un mero marco de nuestra vida. La ecología afecta directamente a la salud; degradar el mundo es degradar la salud y provocar enfermedad. Por tanto, cuidar de la tierra es apostar por la salud de las personas. Y para cuidar a las personas, es fundamental buscar soluciones integrales y cuidar la tierra.

Hay que generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado, una creatividad más generosa, un entrañable amor a la propia tierra, una denuncia profética de los posibles riesgos a la salud. La crisis socio-ambiental es una llamada a vivir una conversión ecológica, respondiendo a la vocación de protectores de la obra de Dios: cuidar la tierra, cuidar personas.