El modelo de atención espiritual en los centros sanitarios y sociales de la OHSJD-Provincia de Aragón-San Rafael

Labor Hospitalaria, n. 316 (2016)
SAER
Autoría
Mercè Puig-Pey

"Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter humano y humanizador"
 Benedicto XVI

La atención espiritual es consustancial a la misión de la Orden Hospitalaria ya desde sus inicios a mitad del siglo XVI. La preocupación de Juan de Dios y de sus colaboradores que la persona sufriente fuera atendida de un modo evangélico, no dejando de lado ninguno de sus dimensiones constitutivas, ha ido tomando diferentes formas en consonancia con los tiempos históricos y los diversos modelos asistenciales vigentes en cada época.

El paso a la modernidad y la posterior secularización de la sociedad y de sus estructuras impulsó, tras el halo innovador del Vaticano II e inmersos de lleno en el posmodernismo, un movimiento de renovación en la Orden Hospitalaria liderado por el entonces superior general P. Marchesi. El impulso llevó los Hermanos a replantearse tanto su modo de vida comunitaria como su obra. El esfuerzo de aquellos años se focalizó en la humanización, tanto de la vida de las comunidades, como del modelo asistencial y sus estructuras hospitalarias[1].

Las iniciativas de aquel momento ofrecieron, pues, a la Orden una nueva autocomprensión y una nueva forma de estar presentes en la historia. Fruto de ello fueron la Renovación, la Humanización y la Hospitalidad (como  carisma y valor fundamental), que evocan las líneas orientativas que han regido su desarrollo en estas últimas décadas[2].

En nuestra sociedad, nadie pone en duda el criterio de centralidad de la persona atendida en las instituciones sanitarias y sociales, y las leyes que defienden su dignidad, el respeto que merece y el derecho a la diversidad cultural y al pluralismo religioso. La Orden, inserida plenamente en el tejido social, ha tenido como objetivo ya desde sus inicios, evangelizar el mundo del dolor y del sufrimiento a través de su modo de cuidar, promoviendo obras y organizaciones sanitarias y sociales que desean ofrecer una atención integral a cualquier persona[3]. Ello supone cuidar a la persona en su totalidad y poder abordar su dimensión espiritual en el quehacer asistencial no como algo tangencial, anecdótico o puntual sino desde el mismo corazón de la acción hospitalaria y social. Acción orientada a sanar la persona reunificándola, ofreciendo sentido a la quiebra y fragmentación que conlleva todo sufrimiento humano y conectándola nuevamente con su fuerza vital para que pueda sostenerse y seguir su camino.

Para que se dé ese tipo de acción integral es necesario situar la dimensión espiritual al lado de las otras dimensiones que cuidamos: la física, la psicológica y la social. Ello supone un reto importante, pues las instituciones son cada vez más secularizadas y la sociedad contempla a la persona sobre todo desde su biología. Si bien los modelos asistenciales optan ciertamente por la centralidad de la persona, la apuesta por la excelencia en la innovación y tecnificación de los procesos a menudo deja de lado el cuidado de su dimensión espiritual. Dimensión que, por cierto, muchos profesionales confunden con un modo particular de practicar la religión, por lo que en su mayoría la rehúyen.

Es mucha la tradición desarrollada a lo largo de estos cinco siglos por la Orden Hospitalaria en el ámbito de la espiritualidad. Tras la renovación llevada a cabo en estas últimas décadas, en diálogo con los cambios sociales y culturales, su reflexión en esta área se ha materializado en el documento Pastoral según el estilo de San Juan de Dios.[4] En este documento se profundiza en los campos de la espiritualidad y la religión buscando una plataforma capaz de ofrecer un marco conceptual renovado a su modelo de atención pastoral. Ello nos está permitiendo reformular la atención espiritual y religiosa en los centros de nuestra Provincia sin perder lo esencial de su identidad cristiana católica. Siguiendo esta línea, que da relieve a la espiritualidad, entendiéndola como la capacidad humana de orientarse hacia el sentido y la plenitud (Dios, para el creyente), y que respeta las distintas confesiones religiosas y desea atenderlas, en nuestro último capítulo provincial (2014) se ha dado un fuerte impulso al tema de la atención espiritual focalizándola sobre todo en su vertiente terapéutica y asistencial.

Acorde a esta línea, desde la Pastoral Provincial estamos actualmente rediseñando los servicios de nuestros centros para poderlos insertar adecuadamente en la estructura que sustenta nuestro modelo de cuidar, y poder integrar a sus profesionales plenamente en la red asistencial. Nos apoyamos en el derecho fundamental que tienen todas las personas asistidas al acompañamiento espiritual, independientemente de su orientación religiosa y su concepción de vida[5]. De este modo podemos garantizar el pleno desarrollo de la atención según el estilo juandediano, facilitando que todos los usuarios sean atendidos integralmente y hospedados evangélica y respetuosamente.

Nuestra atención espiritual se inspira en los textos fundacionales de la Orden y en los evangelios de la misericordia. De ellos extraemos los elementos primordiales que impregnan nuestro modo de actuar, que está adaptado a los diferentes sectores que atendemos según sus características especiales. Nuestro talante de acogida, profético y misericordioso nos predispone a encarar el sufrimiento humano sin pasar de largo junto al hombre[6]. Esta afortunada expresión de P. Marchesi orienta nuestra mirada y acción asistencial desde la sensibilidad evangélica que desea llevar a  todas las personas que sufren el mensaje de vida, de perdón, de alegría, de fraternidad, de comunión y salvación que proclamaron Jesús y sus seguidores al inicio de nuestra era.

Estamos convencidos que si somos capaces de comprender la enseñanza universal de los textos fundacionales y sentirnos en comunión con la experiencia de base que los mantiene vivos, podremos dialogar constructivamente con la diversidad y pluralidad de la obra, orientando el cuidado de la persona desde una apertura evangélica y universal, como lo hizo San Juan de Dios.

Organización de la atención espiritual y religiosa en la provincia

  1. Equipo provincial

Es importante señalar algo sobre la labor actual del equipo provincial, responsable último de la implantación del nuevo modelo. Este equipo (dos profesionales y un hermano hospitalario) desarrolla su labor coordinándose con los equipos de los centros. Su actividad común se orienta a:

  • Cuidar la presencia de los servicios en cada centro.
  • Fortalecer la identidad de los equipos y profundizar en el carisma.
  • Reflexionar y proponer los contenidos y estructura del modelo de atención espiritual respetando la particularidad de cada centro.
  • Apoyar la transversalidad provincial (agudos, cronicidad, social, conocimiento).
  • Proponer y apoyar proyectos formativos a nivel universitario. El curso 2016-2017 ofreceremos la tercera edición del Posgrado Humanización y atención espiritual en sociedades plurales, en el que colaboran diversas instituciones de España e Italia. A él asisten no sólo los profesionales que se dedican plenamente a la atención espiritual sino  profesionales de todos los ámbitos que desean formarse en estas materias.
  • Abrir líneas de investigación a nivel provincial e interprovincial.
  • Coordinarse con otras líneas transversales de la provincia (voluntariado, obra social).
  • Cuidar el cultivo de la espiritualidad juandediana para profesionales junto a los equipos de los centros.
  • Interprovincialidad. La Orden está dividida por provincias con un responsable de la atención espiritual en cada una de ellas. Tenemos encuentros por sectores asistenciales a nivel de España y Portugal lo cual nos permite abordar nuestros modelos debatiendo criterios y fortaleciendo acciones comunes. Anualmente se organizan dos encuentros sectoriales en diversas localidades de la península.
  • Estar presentes y participar en la Región Europea.
  1. Colectivos atendidos

Son muchos y variados los colectivos que atendemos: cronicidad, discapacidad, riesgo de exclusión social, infancia, migrantes, maternidad, mayores, pacientes agudos, salud mental, sinhogarismo. Todos ellos piden un acercamiento específico que deseamos cuidar integralmente. A tal efecto, estamos desarrollando e impulsando, en diálogo con los distintos equipos de los centros, un modelo propio de atención espiritual distinguiendo el sector sanitario y el social. Este modelo está adaptado a la complejidad de las estructuras organizativas de los centros, lo cual permite atender con calidad y profesionalidad a todas aquellas personas que necesitan de nuestro servicio.

Contamos también con un centro de espiritualidad, Hospitalia, cuyo responsable es un hermano hospitalario capellán. Este centro, abierto al territorio, ha desarrollado una atención de sensibilidad interreligiosa. En Hospitalia se imparten cursos, se ofrecen retiros y se dispone también de un espacio de sanación holística.

  1. Personas que ofrecen la atención espiritual

En el sector sanitario, actualmente en nuestra provincia tenemos contratados nueve profesionales laicos la mayoría de los cuales lideran los equipos de atención espiritual junto a hermanos, hermanos capellanes, hermanas y sacerdotes diocesanos o de alguna otra congregación religiosa. Todos están coordinados por el equipo provincial y trabajan conjuntamente en dos líneas, agudos y cronicidad.

En el sector social no tenemos profesionales contratados específicamente. Un profesional de cada centro o fundación se responsabiliza de la atención espiritual y destina unas horas de su jornada para esta labor específica. La coordinación de la línea la lleva  el mismo equipo provincial.

Junto a los profesionales de los diferentes ámbitos colaboran voluntarios preparados para la labor, aunque estos seguirán integrados en el voluntariado del centro y se regirán por su normativa.

El Modelo de Atención Espiritual en el ámbito sanitario

Como hemos dicho anteriormente la Orden Hospitalaria ya hace años que reflexiona sobre el modelo de atención espiritual y religiosa que desea para sus centros. En su último documento de pastoral establece una implementación del Servicio en tres niveles[7]. Ello nos ha dado pie a formalizar lo que hemos denominado Consejo, Equipo y Comisiones de humanización y espiritualidad. Cada cual ocupa su lugar en la estructura y tiene su propia identidad y función.

El Consejo Pastoral, o más propiamente el Consejo del SAER, es un órgano que depende directamente de gerencia y vela por la identidad, orientación y desarrollo de la atención espiritual en cada centro. Está compuesto por siete u ocho miembros, profesionales representativos del centro, más la presencia de una persona externa conocedora del ámbito sanitario y espiritual. El Consejo orienta, asesora y reflexiona sobre el trabajo del equipo y recoge y evalúa su labor, siempre en dialogo con las líneas orientativas propuestas por la Curia Provincial, que a su vez sigue las directrices de la Curia General.

El equipo lo constituyen profesionales, formados en acompañamiento, humanidades y carisma, y conocedores del sector sanitario específico en el que desarrollan su labor. Están insertados en la plantilla del centro con contrato estable. La mayoría de equipos cuentan con la participación de un sacerdote hospitalario aunque algunos comparten sacerdotes diocesanos o de otras órdenes religiosas.

Son equipos de un sólo miembro o varios, dependiendo de las dimensiones de cada centro, cuyos profesionales actúan por demanda directa o derivada atendiendo todas aquellas personas y familias que necesitan su atención específica. Indirectamente, los equipos colaboran y dan apoyo a los profesionales.

Las comisiones de Humanización y Espiritualidad están formadas por profesionales de diversos ámbitos y sensibles a lo espiritual. Penden directamente del equipo que es quien las convoca y organiza. Estas comisiones pueden ser estables en el tiempo o formarse en función de temáticas determinadas. Sus objetivos pueden ser varios: formativos, reflexivos, celebrativos, soporte a estudios e investigación, etc.

A nivel de estructura, y acorde a la voluntad de dar una orientación más terapéutica al servicio, hemos reorientado la dependencia funcional de los equipos al ámbito asistencial. Estamos formalizando las dependencias funcionales con las direcciones enfermeras o las que se consideren más oportunas, según la particularidad de cada sector. Ello nos permite desarrollar la labor de los equipos con una mayor inserción en el tejido asistencial, lo cual facilita nuestra presencia en los momentos en qué somos necesarios. Las coordinaciones, establecidas por consenso con las direcciones, son básicas y el trabajo por derivación va ganando día a día mayor amplitud. Nuestro objetivo en el sector sanitario es que los equipos de Atención Espiritual formen parte estable de los organigramas de cada centro, con dependencias consensuadas y clarificadas, y coordinaciones formales que puedan mantenerse en caso de cambio de profesionales.

Siguiendo también las indicaciones del documento antes mencionado, los equipos de cada centro están elaborando Planes Funcionales que nos permiten marcar estrategias cuatrienales y concretarlas en objetivos anuales. Las estrategias se formulan según los siguientes puntos:

  1. Asistencia directa. Los planes permiten decidir en qué unidades y servicios vamos a actuar y con qué acciones llevaremos a cabo nuestra labor (presencia directa, oración con los enfermos, talleres, meditación, arteterapia…) Uno de nuestros grandes retos es poder acceder a la historia clínica y poder registrar en ella nuestra intervención para facilitar la coordinación con los demás profesionales. Ello también nos sería de utilidad en la elaboración de memorias o trabajos de investigación. A estos efectos estamos trabajando para poder utilizar la taxonomía NANDA-NIC-NOC en lo que se refiere a la atención de necesidades espirituales (valores y creencias).
  2. Formación. Resultan fundamentales las formaciones teórico-prácticas que los equipos imparten al colectivo asistencial. Estamos ofreciendo cápsulas formativas con el objetivo de aclarar conceptos y ayudar a visualizar la dimensión espiritual y religiosa de las personas que atendemos. Formamos no sólo en la vertiente de necesidades sino también en el de las capacidades. La formación también pretende dar herramientas de detección y atención, dar criterios para la interconsulta y ayudar a los profesionales a visualizar su propia espiritualidad. También se preparan jornadas específicas de temas relacionados con la espiritualidad y humanización, y se ofrecen espacios de reflexión y debate centrados en la espiritualidad del modelo asistencial.
  3. Liturgia y sacramentos. Los equipos cuidan los espacios litúrgicos y festivos ligados a la tradición de la Orden hospitalaria. También facilitan la administración de sacramentos a los pacientes que los soliciten. Para el caso de atender personas de otras religiones hemos hecho algún acuerdo de colaboración con el fin de facilitar la presencia de sus representantes religiosos.
  4. Coordinaciones no asistenciales. Los planes funcionales también recogen las coordinaciones de los equipos fuera del ámbito directamente asistencial, como son las que tienen con los otros centros de las líneas de agudos o cronicidad, con la iglesia local, con el voluntariado, o las participaciones en órganos como el Comité de ética del centro.

La atención espiritual en el ámbito social

En junio del año 2003 la Orden Hospitalaria editó un pequeño documento, La Orden Hospitalaria comunidad evangelizadora, desde los excluidos[8], donde quedaba reflejada su apuesta por la pastoral social. Este documento, vigente hoy, establecía los fundamentos teológicos y los principios y criterios eclesiológicos y carismáticos así como también las líneas operativas a desarrollar. Al igual que en el ámbito sanitario, para nosotros es importante que la acogida e intervención que desarrollamos con la persona que padece algún tipo de exclusión social o sinhogarismo sea integral y contemple su vertiente espiritual.

Los centros, fundaciones y programas del sector social tiene unas características distintas al sanitario no sólo por la tipología de las personas asistidas sino, sobre todo, por las dimensiones de los centros con estructuras de menor complejidad que en el sector sanitario y con equipos profesionales de dimensiones más reducidas. Ello nos permite otro tipo de relación y organización con los equipos teniendo en cuenta que el respeto y la apertura para con las personas con las que trabajamos y a las que atendemos son básicos en una población muy plural tanto a nivel cultural como religioso.

La dirección de cada centro es la responsable última de la atención espiritual. Puede delegar en los responsables asistenciales. Actualmente no existe en todos los centros una comunidad de Hermanos, lo cual significa una pérdida importante de presencia carismática. Ello nos impele a asegurar una figura profesional que cuida especialmente esta área de la espiritualidad dedicando unas horas específicas de su jornada a atender las necesidades que surjan. También es importante la disposición de tiempo liberado para el trabajo en el grupo provincial, que en estos momentos de cambio es fundamental para la consolidación del modelo. Este profesional trabaja junto a un pequeño equipo colaborador de profesionales y voluntarios del centro, definiendo las líneas de acción que se llevarán a cabo o bien directamente o bien con otros profesionales. Nuestro objetivo es trabajar en equipo con los demás profesionales para ofrecer una atención integral. Ante el desconocimiento que hay actualmente sobre el tema de la espiritualidad estamos viendo la necesidad de ofrecer formación específica para que los profesionales puedan detectar, atender y cuidar, derivando si es preciso, las necesidades espirituales de las personas que acompañan.

Estamos ofreciendo espacios de oración para usuarios, encuentros de espiritualidad para profesionales y profundización en temas carismáticos. Celebramos las fiestas respetando la diversidad confesional de las personas atendidas así como teniendo en cuenta la laicidad de los equipos. La universalidad del carisma y del mensaje evangélico nos permite ser creativos en este ámbito.

Concluimos este artículo con unas palabras del P. Marchesi editadas en 1985 y que siguen orientándonos aún hoy en nuestra labor.

“El enfermo de hoy, más aún que de los medios técnicos más avanzados, tiene necesidad de hospitalidad en el verdadero sentido de la palabra. Si el hospital no hospeda al hombre, a la totalidad del hombre, damos un gran escándalo y, además, negamos credibilidad a nuestro testimonio: los enfermos sólo podrán comprender algo de Dios cuando nosotros lo manifestemos a través de nuestra humanidad[9]”.

 
[1]Orden Hospitalaria San Juan de Dios. Provincia de Aragón - San Rafael. La Orden Hospitalaria, comunidad evangelizadora, desde los excluidos. Barcelona. 2003.
[2]. Marchesi; Spinsanti; Spinelli. Por un hospital más humano. Ediciones Paulinas. Madrid. 1986. p. 
[3]Orden Hospitalaria San Juan de Dios. La pastoral según el estilo de San Juan de Dios. Roma. 2012. p. 103-105
[4] Marchesi, P. L. La Humanización, Secretariado Interprovincial de España, Roma. 1981.
[5] Piles Ferrando, P. Siguiendo las huellas de San Juan de Dios hoy.  Ediciones San Juan de Dios – Campus Docent. Barcelona. 2015. p 87-90
[6] Orden Hospitalaria San Juan de Dios. Carta de identidad de la O.H. de San Juan de Dios. Roma. 2000. p.24
[7] Orden Hospitalaria San Juan de Dios. La pastoral según el estilo de San Juan de Dios. Roma. 201. p. 55-59
[8] Declaración Universal de los derechos humanos, articulo 18. Asistencia religiosa en el hospital. Orientaciones pastorales. Comisión Episcopal de Pastoral (CEE) (25 de julio 1987)

 [9] Marchessi; Spinsanti; Spinelli, Por un hospital más humano. Ediciones Paulinas. Madrid. 1986. p. 30

Labor Hospitalaria, n. 316 (2016)