La Provincia de Aragón-San Rafael tiene mucha vida y buena salud

Finalizada la Visita Canónica General a nuestra Provincia, comentamos con el Hno. Jesús Etayo sus impresiones sobre el estado de la Provincia de Aragón-San Rafael, los desafíos ante la Provincia única y los retos que se plantea la Orden Hospitalaria en un futuro próximo.

¿La Provincia goza de buena salud?
Creo que se puede responder afirmativamente. Después de haber tenido la oportunidad de visitarla una vez más y de compartir con Hermanos y colaboradores la realidad de cada una de las comunidades, centros y servicios que la Provincia está llevando adelante, puedo decir que la Provincia tiene mucha vida y buena salud. Un hecho que lo confirma es el crecimiento de su actividad apostólica, de su misión, de manera que se observa enseguida en todos los lugares el deseo de crecer para servir más y mejor a las personas enfermas y necesitadas.

Me alegra especialmente el hecho de ver como la Provincia ha hecho un importante esfuerzo y lo sigue haciendo, por crecer en el ámbito de la acción social, con nuevos proyectos asistenciales para personas sin hogar, en riesgo de exclusión y con otras muchas necesidades. Un hecho que completa y complementa extraordinariamente la misión carismática de la Provincia y de toda la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios. Con todo ello se pone de manifiesto la audacia con la que la Provincia viene promoviendo el carisma y la misión de la Orden.

No solo he visto buena salud en el sentido de aumentar la actividad apostólica, sino también su calidad, en el sentido de que he comprobado un alto grado de implicación y compromiso de parte de toda la Familia de la Provincia y un crecimiento en la mejora de la gestión y de la organización, así como del modelo asistencial, más cercano a la población y también interesantes programas que mejoran la atención, en línea con la Hospitalidad, valor central de nuestra misión.

Ciertamente la Provincia tiene también sus desafíos y sus espacios de mejora en muchos aspectos, en ocasiones motivados por la realidad social, política y sanitaria que se vive y otras veces por las limitaciones propias que encontramos en cualquier institución, que sin embargo no impiden que exista buena salud.  

En estos tiempos en los se habla de la falta de vocaciones, siempre has comentado lo importantes que son los laicos para seguir la misión de la Orden. ¿Crees que somos dignos sucesores dels carisma de San Juan de Dios?
No lo digo solamente yo, desde hace muchos años lo proclama la Orden y también la Iglesia, que nos invita a trabajar en comunión y colaboración con los laicos. Es más, nos invita a crear y fomentar la Familia Carismática, donde Hermanos y laicos, somos llamados a trabajar en la única misión de la Iglesia y que el Papa Francisco define como Cuidar de la fragilidad del mundo (Evangelii Gaudium 209), lo que nosotros definimos como la Hospitalidad al estilo de San Juan de Dios.

Por tanto los laicos no son solo importantes porque hayan disminuido los Hermanos o porque falten vocaciones, que también, pero no es esa la razón fundamental. Ya desde el Concilio Vaticano II, hace más de 50 años, la Iglesia hace una llamada a los laicos a tomar el protagonismo que les corresponde en la Iglesia. Una llamada que cada día repite con mayor fuerza. Todos somos llamados a trabajar juntos en la misión, cada uno realizando su rol y su responsabilidad, y de ahí que los laicos deban cada vez más tomar este protagonismo. Los campos sanitario y social son especialmente apropiados para ellos y donde lo vemos con mayor claridad y eficiencia, aunque la llamada es a todos.

Por eso es necesario promover y fomentar más y más la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, conscientes que el carisma de la Hospitalidad es un don que el Espíritu del Señor da a quien quiere y está dispuesto a recibirlo. A unos lo da para vivirlo como religiosos, en el caso de los Hermanos, a otros para vivirlo como laicos en el ámbito de nuestra Orden. Quizás no siempre somos conscientes de ello y es necesario proclamarlo con claridad, sabiendo también que a nuestra Familia de San Juan de Dios son llamadas todas las personas que desde la fe y la buena voluntad se sientan comprometidas con el proyecto de San Juan de Dios de servir a los enfermos, pobres y necesitados cómo él mismo lo hizo, alargando en el tiempo su sueño hecho realidad de “tener un hospital donde pueda servir a los enfermos como yo deseo” (Castro IX).    

Por tanto no me cabe duda que los laicos, los colaboradores que nosotros llamamos, son plenamente dignos sucesores del carisma y de la misión de San Juan de Dios, comprometiéndose cada día con servir a los enfermos y pobres con la máxima profesionalidad y con plena caridad, como él hacía. Quizás no todos son conscientes de ello, pero es necesario decirlo y recordar con palabras de Jesucristo en el Evangelio de San Mateo que cada vez que atendiste a un enfermo, diste de comer a un hambriento.... cada vez que lo hiciste a uno de estos mis pequeños hermanos, a mí me lo hiciste. (Cf. Mateo, 25, 41ss)

En coherencia con todo lo que acabo de decir resulta fundamental y prioritario para nuestra Orden el cuidado y la formación de todos los Colaboradores y Voluntarios en los valores y la filosofía de la Orden, con planes adecuados de formación, promoviendo lo que llamamos la Escuela de Hospitalidad. Algo que he visto muy presente en las Casas de la Provincia, pero que no hay descuidar porque es vital para que siga viva la identidad de nuestras Obras. 

Estamos finalizando el cuatrienio y tenemos en el horizonte la unificación de las 3 provincias españolas, ¿qué nos puedes avanzar al respecto?
No obstante lo que acabo de decir en el punto anterior, debo también señalar la necesidad de promover la vocación a la vida consagrada hospitalaria. Los Hermanos siguen siendo muy necesarios, probablemente con un rol diferente al de otras épocas, pero su opción radical de vida por la Hospitalidad es un signo profético de la misma, además de otras consideraciones más funcionales. Precisamente el hecho de su disminución y la falta de vocaciones nos preocupan, aunque no nos angustia, porque este proyecto es de Dios y estamos seguros que Él sabe por dónde nos dirige y lo que desea. En ello confiamos. También en muchas personas, seguidoras también de San Juan de Dios, que se implican en llevar adelante su misión.

Esta, sin embargo, es una de las razones que motivan la necesidad de discernir y reflexionar sobre el futuro de la Orden. Las cosas en muchos sentidos han cambiado en el mundo y lógicamente también en la Orden: asistimos a un crecimiento de la actividad apostólica inversamente proporcional al número de religiosos y, por otra parte, las estructuras se complican cada vez más. Por ello nos hacemos la pregunta ¿cuál es el proyecto que nos pide el Espíritu del Señor a la Orden para el futuro, a nivel de los Hermanos, de las comunidades religiosas, de la Familia de San Juan de Dios y de las estructuras y organización?. Pensamos que es el momento de hacerlo, esperar más tiempo puede ser tarde, puede ser que perdamos el tren.

Este desafío es para toda la Orden y lógicamente también para las Provincias españolas. Lo que puedo decir es que estamos en ese proceso de discernimiento y de reflexión, con el único objetivo de buscar lo mejor para la Orden mirando al futuro. Veremos cuál es el resultado de este proceso. Es cierto que una de las posibilidades es la creación de una Provincia única, pero repito hay que concluir el proceso. Muchas instituciones, mayores en número a nosotros, lo han hecho ya y es un criterio a tener en cuenta pero no definitivo. Sí que me gustaría que dentro de un año, cuando se celebrara el capítulo interprovincial y los capítulos provinciales, llegásemos al menos a tomar una decisión que orientase el futuro de la Orden en España. Hemos de vivir este momento como una oportunidad llena de esperanza y la hemos afrontar con la audacia evangélica propia de quien tiene puesta su confianza en Dios, tal y como reza el título de nuestra Visita Canónica.

Hay una Comisión Interprovincial que viene trabajando este tema desde hace más de dos años, pero sin duda, en todo este proceso se deberán abrir espacios para la participación y la escucha tanto de los Hermanos como de un buen y significativo número de colaboradores.

La Orden Hospitalaria, ¿qué ofrece al mundo?
La Orden Hospitalaria ofrece al mundo la Hospitalidad de San Juan de Dios. Se trata de un valor y un proyecto siempre actual, porque tiene como fundamento el amor y el servicio a los demás, especialmente a los más pobres, enfermos y necesitados.

La Hospitalidad es además hoy un valor universal y compartido por muchas culturas, religiones y modos de entender la vida. Podríamos decir que es un espacio común, probablemente en la actualidad el espacio común mayor donde podemos entendernos los humanos, que por cierto lo necesitamos tanto.

Delante de una sociedad que globaliza la pobreza y la miseria y que se caracteriza por los grandes movimientos migratorios que causan muchísimos desplazados a causa de la guerra y la pobreza, la Orden y todos los que están a favor de la Hospitalidad, ofrecemos al mundo un proyecto de acogida, solidaridad y fraternidad como alternativa a quienes proclaman un proyecto de hostilidad y rechazo de todas estas personas, que son nuestros hermanos.

En este sentido la Hospitalidad es hoy un valor y una categoría ética central y un proyecto de regeneración social, de alternativa para construir una sociedad de paz, justicia y misericordia, donde todos los seres humanos sean respetados en su dignidad y los más vulnerables y frágiles sean acogidos con ternura y con especiales cuidados, donde no existan periferias existenciales.

Creo que ésta es la principal aportación al mundo y a la sociedad actual de la Orden y de toda la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios, abierto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que deseen poner en el centro el valor de la Hospitalidad, incluso desde distintas motivaciones. Creo que este es el sueño que tuvo San Juan de Dios, traducido a nuestra realidad actual y no me cabe duda que él está muy contento cuando así lo hacemos. Su apoyo, su guía y su intercesión no nos faltan ni nos fallan. Da alegría ver cómo todo esto se hace realidad allí donde está presente la Orden y por supuesto la Provincia, que como decía al inicio goza de buena salud y también de buen reconocimiento de la sociedad. Seamos audaces una vez más, para seguir ofreciendo al mundo la Hospitalidad de San Juan de Dios, a través de las obras donde estamos presentes y en cualquier lugar donde nos encontremos.  

Comunicación OHSJD Aragón